La Voz del Pozo


 En un pequeño pueblo rodeado de bosques y niebla, había un pozo antiguo del que nadie bebía. Los ancianos advertían a los niños que no se acercaran, pero nunca explicaban por qué. Solo decían que ese pozo tenía sed.

Clara, una joven curiosa de catorce años, solía caminar cerca del pozo después de la escuela. Siempre sintió una atracción extraña por él. Un día, al inclinarse para mirar dentro, escuchó una voz suave, casi un susurro: “Ayúdame”.

Se estremeció y retrocedió. No había nadie alrededor. Pensó que era el viento o su imaginación, pero la voz volvió a sonar esa noche mientras dormía. “Sácame de aquí”, decía. Clara empezó a soñar con una niña de su edad, atrapada en un pozo oscuro, pidiendo ayuda con los ojos llenos de miedo.

Al día siguiente, Clara llevó una cuerda y una linterna. Decidida, se ató la cuerda a la cintura y la amarró a un árbol. Comenzó a descender. La oscuridad era espesa, y el aire, helado. La linterna iluminaba apenas las paredes húmedas de piedra.

A medida que bajaba, la voz se hacía más clara, pero también más extraña. Ya no era una súplica, sino una invitación: “Ven. Estás cerca. No tengas miedo”.

Cuando llegó al fondo, no encontró a nadie. El suelo estaba seco, cubierto de marcas, como si alguien hubiera estado rascando para salir. Clara miró alrededor, y en una esquina vio un espejo antiguo, cubierto de moho.

Al acercarse, el espejo reflejó una figura que no era la suya. Era la niña de sus sueños, pero con ojos vacíos y una sonrisa torcida. La figura alzó la mano y la presionó contra el espejo. Clara, hipnotizada, hizo lo mismo.

Sintió un tirón, como si algo la absorbiera. Gritó, pero su voz no salió. En un instante, se encontró del otro lado del espejo, viendo su cuerpo moverse solo, subiendo por la cuerda.

La criatura en su cuerpo miró hacia abajo y sonrió. “Gracias”, murmuró.

Clara golpeó el cristal, llorando, pero ya no podía gritar. Estaba atrapada.

Desde entonces, cada pocos años, alguien más escucha la voz del pozo.

Propósito:
Provocar una sensación de inquietud y advertir sobre los peligros de ignorar las advertencias antiguas. También refleja cómo la búsqueda de respuestas puede llevar a lugares sin retorno.

Estilo narrativo:
Narración en tercera persona con un enfoque omnisciente, lo que permite conocer tanto el entorno como los pensamientos y emociones de Clara. Utiliza descripciones sensoriales (niebla, oscuridad, susurros) para construir una atmósfera tensa.

Aspectos que inspiran o provocan reflexión:
El cuento invita a reflexionar sobre la relación entre la curiosidad y el peligro. También plantea una inquietante idea: ¿y si algunas personas que conocemos ya no son quienes creemos?

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