El espejo del pasillo
Durante años, el espejo del pasillo fue solo eso: un adorno viejo colgado entre cuadros familiares. Marta, una enfermera de 34 años, vivía con su madre enferma en una casa antigua, demasiado grande para solo dos personas. La casa era silenciosa, excepto por los quejidos de la madera y los lamentos nocturnos de su madre. Una noche, mientras pasaba frente al espejo, Marta notó algo raro. Su reflejo no se movía igual que ella . Imitaba sus gestos… pero con un leve retraso. Lo atribuyó al cansancio. Al día siguiente, ocurrió de nuevo. Cuando se detuvo, el reflejo parpadeó después . Cuando se rascó la mejilla, su reflejo no lo hizo . Sintió un escalofrío, pero no le dijo nada a su madre. Solo evitó mirar el espejo el resto del día. Una semana después, empezó a escuchar pasos en el pasillo por las noches. No era su madre: estaba postrada en cama. Cuando revisaba, no había nadie, pero el espejo a veces tenía huellas de manos desde adentro del vidrio. Entonces, una madrugada, lo vio...