La niña del pozo


 

En una pequeña comunidad rural, alejada de las grandes ciudades, existía una historia que todos conocían pero que nadie quería contar después del anochecer. Hablaba de una niña que vivía en el fondo de un pozo.

Hace más de cuarenta años, una familia perdió a su hija menor, Clara, de tan solo seis años. Jugaba cerca del viejo pozo del campo cuando desapareció. Algunos dijeron que cayó. Otros afirmaban que fue llevada por algo que vivía ahí abajo. Lo cierto es que nunca recuperaron su cuerpo.

Con los años, el pozo fue tapado. Se colocaron tablas y cadenas, pero los vecinos aseguraban que, en las noches de luna llena, se oía llorar desde su interior. Y a veces, una voz infantil llamaba por su madre.


Camila, una joven maestra recién llegada, escuchó la historia de boca de sus alumnos. Le pareció solo una leyenda. Curiosa y escéptica, preguntó por la ubicación del famoso pozo. Los niños, nerviosos, se negaron a decirle.

Pero una tarde, explorando el campo sola, lo encontró. Estaba cubierto por tablones viejos y rodeado de hierba seca. No parecía tan profundo. Se acercó. Quiso asomarse. Y entonces escuchó una voz suave, lejana:

—¿Quieres jugar conmigo?

Camila retrocedió. No había nadie cerca. Supuso que era el eco del viento entre las tablas. Aun así, regresó al pueblo con un escalofrío.

Esa noche, soñó con una niña de ojos pálidos que le pedía que la sacara del fondo. Cuando despertó, tenía las manos cubiertas de tierra.

Desde entonces, Camila empezó a oír cosas por las noches: pasos en su cocina, risas en los pasillos. Sus alumnos comenzaron a dibujar pozos, niñas sin rostro, y a decirle que Clara la había elegido.

Una mañana, al despertar, encontró marcas de barro en su cama. Como si alguien hubiera salido de un pozo y se hubiera sentado a observarla mientras dormía.

Camila trató de ignorarlo, pero la conexión con la niña era cada vez más fuerte. Comenzó a caminar dormida. Hablaba en sueños. Se la oía murmurar: “Ya voy, Clara... espérame”.

La última vez que la vieron, era de madrugada. Iba descalza, en camisón, caminando por el campo. Nadie logró detenerla. Cuando llegaron al pozo, las cadenas estaban rotas. Los tablones, abiertos.

Dentro, no había rastro de Camila. Solo un eco.

Y el suave llanto de una niña que ahora ya no estaba sola.


Comentario del cuento “La niña del pozo”

Tema:
Este cuento explora el vínculo entre los vivos y los muertos, la persistencia del dolor infantil y la atracción sobrenatural. También aborda la obsesión y la posesión espiritual.

Propósito:
Provocar miedo psicológico a través de la evolución lenta de una posesión o conexión espiritual. Usa la infancia como un espacio sagrado corrompido por el abandono, creando una atmósfera inquietante.

Estilo narrativo:
Narrado en tercera persona, con un enfoque intimista en la protagonista. El estilo mezcla lo rural y lo mítico con elementos contemporáneos. Se apoya en el suspenso y la repetición simbólica (“¿Quieres jugar conmigo?”) para intensificar el miedo.

Aspectos que inspiran o provocan reflexión:
El cuento plantea cómo lo no resuelto del pasado —especialmente la muerte infantil— puede arrastrar a nuevas generaciones. También invita a pensar sobre el poder de las leyendas orales y su posible base en hechos reales.

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